2006-05-04 Uno
de los pasos más importantes de tu hijo
en estos primeros años es controlar los esfínteres e ir al baño
él solito. No lo hará cuando quieras tú, sino cuando él esté preparado.
¿Podrás detectar cuándo ha llegado ese momento?
Te decimos cómo saberlo y el proceso que permitirá que tu pequeño
controle el pis y la caca.
Seguro
que estás deseando que llegue el momento en que tu hijo deje
los incómodos (y carísimos) pañales, sobre
todo si piensas en que dentro de poco irá al colegio y no
puede hacerlo con el “paquete”. Pero, ¿cómo
saber si está preparado? Y ¿cómo lograrlo?
La mayoría de los niños es capaz de abandonar los
pañales entre los dos y los tres años, pero el ritmo
es diferente para cada bebé, y sólo podrá aprender
a controlar los esfínteres cuando haya madurado lo suficiente
(si quieres estar más tranquila, pregúntale al médico).
Sólo tienes que estar pendiente de si ves alguno de estos
signos que indican que tu hijo está preparado para dar este
paso tan importante:
- Te avisa de que se ha hecho pis o caca. Esto supone que ha tomado
conciencia de los límites de su cuerpo y que se siente incómodo.
- Muestra interés por saber qué sucede cuando alguien
de la casa va al baño.
- El pañal se mantiene seco durante más de tres horas
(normalmente después de la siesta). Quiere decir que empieza
a poder controlar los músculos de la vejiga.
¿Qué puedes hacer tú?
- Potencia la autoestima del niño. Es importante que se
sienta seguro.
- Ármate de paciencia. Es una cuestión de tiempo
y de entrenamiento.
- Explícale qué son la caca y el pipí, y que
cuando se los haga se sentirá mojado y sucio.
- No lo compares con otros hermanos ni con otros niños que
conozcas. Cada uno tiene su ritmo y no es bueno ni malo que lo tu
hijo lo haga antes o después que otros niños.
- No salgas corriendo para llegar a tiempo al baño cuando
te avise de que “tiene pipí” o “popó”,
sólo servirá para poneros nerviosos. Si algo falla,
lo limpias y lo tranquilizas.
- Cuando llegue al orinal a tiempo, felicítale, pero sin
exagerar, que lo vea como un proceso natural y no como un gran acontecimiento,
o podría sentirse abrumado. ¿Cuál es el proceso?
- Cuando veas que se pone tenso y aprieta, dile: “¿te
estás haciendo caca?, ¿quieres que te cambie el pañal?”,
sin agobiarle ni regañarle cuando se le escape. Así
identifica lo que está sintiendo con las necesidades fisiológicas.
- El siguiente paso es avisarte de que se ha hecho pipí.
Puedes empezar el entrenamiento con la siguiente etapa, cuando te
dice “pipí” y aún está el pañal
seco.
- El entrenamiento es gradual, y hay avances… y retrocesos,
pero es parte del proceso.
- Puede que sentarse en la taza le intimide, o no esté cómodo
porque es muy grande. Utiliza un orinal. Es mejor que lo haga sólo
en el baño (así asociará las necesidades fisiológicas
a esa habitación).
Actualmente puedes contar con modelos como los de BabyBjörn,
pensados especialmente para que tu hijo esté cómodo.
Además del orinal Clásico tienes el modelo Corazón,
con una protección única contra salpicaduras y que
evita que se vuelque el orinal cuando el niño se levante.
El modelo Sillón es especialmente confortable para el niño
gracias a su diseño y cómodo de limpiar.
-
Ponle ropa cómoda de quitar y poner, sin botones. Asegúrate
de que se baja y se sube los pantalones sin ayuda de nadie.
- No estés preguntándole constantemente si tiene ganas.
Hazlo sólo cuando veas que se pone tenso y está en
actitud de hacer pis o caca.
- No te preocupes si, después de haber utilizado el orinal
o el baño por primera vez vuelve a los pañales. Suspende
el entrenamiento unas semanas y vuelve a intentarlo.
- Si, aunque controla bien los esfínteres ya, se produce
un “accidente”, no le regañes.
- Si hay un retrocesoen el entrenamiento cuando ya había
logrado controlar los esfínteres, busca alguna causa emocional
(la llegada de un hermanito, un cambio de residencia…) porque
estos cambios tan importantes en su vida generan un gran estrés
a los más pequeños. Si no ha sucedido nada relevante,
consulta al médico.